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Migración SEO

Cómo cambiar de dominio, CMS o URL sin perder posiciones

Una migración SEO es cualquier cambio importante en una web (dominio, protocolo, plataforma, estructura de URL o diseño) que puede alterar cómo Google la rastrea, indexa y posiciona, y que se planifica para conservar el tráfico orgánico.

Tipos de migración SEO

No todas las migraciones tienen el mismo riesgo. Las más habituales son:

  • Cambio de dominio: pasar de un dominio a otro, por un cambio de marca o de extensión (.es a .com).
  • HTTP a HTTPS: cambia el protocolo de todas las URL. Es la migración más sencilla, pero sigue necesitando redirecciones.
  • Cambio de CMS o plataforma: por ejemplo, de WordPress a Shopify o a un desarrollo a medida. Casi siempre arrastra cambios de URL y de plantillas.
  • Cambio de estructura de URL: nuevas carpetas, slugs más limpios o URL amigables donde antes había parámetros.
  • Rediseño: aunque las URL no cambien, una nueva plantilla puede eliminar texto, encabezados, enlaces internos o datos estructurados.
  • Fusión de sitios: unir varias webs o subdominios en uno solo.

Por qué cae el tráfico al migrar

Google ha acumulado señales (enlaces, historial, relevancia) sobre cada URL antigua. Si esa URL desaparece sin una redirección 301 a su equivalente, esas señales se pierden y el usuario acaba en un error 404. Las causas más frecuentes de caída son las URL sin redirigir, las redirecciones masivas a la home, el contenido que se recorta en la nueva versión, los bloqueos del entorno de pruebas que pasan a producción y los enlaces internos que siguen apuntando a URL viejas.

Una fluctuación durante las primeras semanas es normal mientras Google rastrea y procesa el sitio nuevo. Lo que no es normal es una caída que no se recupera.

Checklist de migración SEO

Antes del lanzamiento

  1. Inventario completo de URL. Cruza cuatro fuentes: un rastreo del sitio actual, las páginas con impresiones en Search Console, las páginas con visitas en tu herramienta de analítica y las páginas que reciben backlinks. Cada fuente encuentra URL que las otras no ven.
  2. Mapa de redirecciones 1:1. Cada URL antigua apunta con un 301 a su equivalente más cercana en la web nueva. Solo redirige a una categoría o a la home cuando de verdad no existe equivalente.
  3. Entorno de pruebas bloqueado. Protégelo con contraseña o con noindex para que Google no lo indexe y genere contenido duplicado.
  4. Conserva lo que posiciona. Mantén titles, meta descriptions, encabezados, texto y datos estructurados de las páginas que traen tráfico. Una migración no es el momento de reescribir.
  5. Toma una referencia. Guarda tráfico orgánico, clics, impresiones y posiciones por URL y por consulta de las últimas semanas. Sin ese punto de partida no podrás medir el impacto.

El día del lanzamiento

  1. Activa las redirecciones en el servidor (por ejemplo, en el archivo .htaccess o en la configuración de nginx).
  2. Compruébalas. Revisa una muestra amplia de URL antiguas con el comprobador de redirecciones: cada una debe devolver un 301 y llegar en un solo salto a una página 200, sin cadenas ni bucles de redirecciones.
  3. Actualiza las señales internas: enlaces internos, etiquetas canonical y hreflang deben apuntar ya a las URL nuevas.
  4. Publica el nuevo sitemap y envíalo en Search Console.
  5. Si cambias de dominio, usa la herramienta de cambio de dirección de Search Console.
  6. Quita los bloqueos del entorno de pruebas: revisa el robots.txt, las etiquetas noindex y cualquier contraseña.

Después: los 90 días siguientes

Vigila durante unos tres meses los errores 404 y los informes de indexación de Search Console, las posiciones de tus consultas principales y el tráfico orgánico por página frente a la referencia que guardaste. Corrige cada 404 con tráfico o enlaces en cuanto aparezca. Google explica todo el proceso en su guía sobre traslados de sitios con cambios de URL, donde recomienda mantener las redirecciones, en general, al menos un año.

Errores habituales en una migración

  • Redirigir todo a la home. Google puede tratar esas redirecciones como errores 404 blandos y las señales de cada página se pierden.
  • Usar redirecciones 302 para cambios que son permanentes. Lee la diferencia en redirección 302.
  • Cadenas de redirecciones que acumulan saltos de migraciones anteriores.
  • Olvidar el noindex o el Disallow del entorno de pruebas al pasar a producción. Es el error más rápido para desaparecer de Google.
  • Recortar contenido en el rediseño porque “queda más limpio”: si el texto posicionaba, su ausencia se nota.
  • No tener referencia previa y descubrir semanas después que algo cayó sin saber qué ni cuándo.
  • Retirar las redirecciones a los pocos meses para “limpiar” el servidor.

Una migración bien hecha es, sobre todo, un trabajo de SEO técnico y de inventario. Cuanto más completo sea el mapa de redirecciones, menos sorpresas tendrás después.

Preguntas frecuentes

  • No hay una cifra fija. Si cada URL antigua redirige con un 301 a su equivalente y el contenido se mantiene, lo normal es una fluctuación temporal mientras Google rastrea el sitio nuevo. Las caídas fuertes y duraderas casi siempre vienen de redirecciones que faltan, contenido eliminado o bloqueos de indexación olvidados.

  • Todo el tiempo que puedas. Google recomienda mantenerlas, en general, al menos un año, pero los enlaces externos que apuntan a las URL antiguas siguen existiendo después, así que lo más seguro es no retirarlas nunca.

  • Solo cuando cambias de dominio, por ejemplo de midominio.es a midominio.com. No sirve para pasar de HTTP a HTTPS ni para cambios de URL dentro del mismo dominio. Antes de usarla, las redirecciones 301 ya tienen que estar funcionando y ambas propiedades verificadas.

  • Por separado, si puedes. Cada cambio a la vez (dominio, URL, plantilla, contenido) añade una variable y, si el tráfico cae, es mucho más difícil saber qué lo ha provocado. Cuando no queda otra, reduce al mínimo los cambios de contenido y de estructura.